El operativo de búsqueda del joven Vicente Garrido de 29
años desaparecido el pasado domingo en la localidad alavesa de Lapuebla
de Labarca sigue su curso con un gran dispositivo que incluye lanchas
con buzos, una moto de agua, un helicóptero, unidad canina y numerosos
efectivos y voluntarios.
Ayer el equipo que participa en la búsqueda pensó que podía
estar carca la recuperación de los restos, ya que hallaron una prenda
de ropa del joven, pero las horas pasaron sin conseguir resultados.
La búsqueda, que se centra en el río Ebro, comenzó la tarde
del domingo en una zona de recreo de Lapuebla de Labarca donde al
parecer el joven había quedado con unos amigos, que dieron la alerta
sobre su desaparición. El joven, camarero en el negocio familiar Casa
Curro, estuvo trabajando en el bar a lo largo de la mañana del domingo.
Al mediodía acudió, como otros muchos días, al parque de La Pobeda, un
espacio natural al lado del Ebro y donde una presa une las dos orillas.
Todo parece indicar que al tratar de ayudar a su perra, que se había
quedado atrapada, resbaló y fue arrastrado por la fuerza del río.
Según ha detallado SOS Rioja en una nota, la colaboración
ha consistido en complementar con efectivos de refresco los trabajos de
rastreo que en zona agua (río Ebro) y en zona tierra (orillas), mediante
la coordinación de SOS Deiak de allegados, empresas de obras,
Ertzaintza y bomberos de Vitoria.
SOS Rioja ha dispuesto la colaboración de efectivos de
Guardia Civil, Agrupación Municipal de Voluntarios de Protección Civil
de Logroño, Confederación Hidrográfica del Ebro y Protección Civil de
Gobierno de La Rioja.
La búsqueda se está llevando a cabo en el tramo del río
Ebro comprendido entre el azud del paraje La Póveda y la central
hidroeléctrica de El Barco, entre las orillas en las que se encuentran
los municipios de Lapuebla de Labarca (Álava) y Fuenmayor (La Rioja).
Aunque el río lleva un caudal que puede considerase bajo
(en torno a los 50 metros cúbicos por segundo), la densidad de la fronda
de sus riberas y la opacidad de las aguas circulantes dificultan los
trabajos de rastreo.