Una fresadora consigue abrir camino hasta Caloca, reduciendo el mapa de pueblos incomunicados por las nevadas.
El mapa de pueblos incomunicados que ha dejado la ola siberiana en
Cantabria empieza a perder territorio. A base de sol, de las fatigas de
la gente a paladas y, sobre todo, del ejército de quitanieves, comienza a
abrirse camino hacia los núcleos sepultados bajo el manto blanco. El
último, Caloca.
Alrededor de las 16.00 horas, una máquina fresadora ha conseguido
llegar a este pueblo de Pesaguero abriendo la carretera. Desde primeras
horas de la mañana estuvo trabajando desde la localidad de Vendejo, a 4
kilómetros del lugar. Al fin llegó, devolviendo a sus vecinos las
rutinas perdidas por las nevadas.
En Tresviso, sin embargo, aun queda mucho por hacer. El helicóptero del
Gobierno de Cantabria ha realizado en la mañana de hoy un transporte
aéreo de voluntarios de Protección Civil de Los Corrales de Buelna hasta
este pueblo de alta montaña, que continúa incomunicado. El grupo, de
cinco personas, ayudará a la Agrupación de Voluntarios del municipio a
recuperar los vehículos que permanecen enterrados en la nieve. Los
trabajos, que tienen como objetivo prioritario recuperar una
quitanieves, se extenderán durante cinco días en los que el destacamento
permanecerá trabajando en la zona.
Para facilitar estas tareas la aeronave realizó ayer un vuelo de
reconocimiento en el que el equipo de rescate del Ejecutivo regional
localizó varios vehículos, entre ellos la quitanieves, que se quedó
aislada cuando realizaba labores de limpieza en la vía que da acceso al
pueblo. Estos trabajos servirán para volver a poner operativa la máquina
e intentar abrir la carretera.
En los próximos días el helicóptero del Gobierno de Cantabria
continuará realizando labores de reconocimiento y abastecimiento de
zonas que aún permanecen incomunicadas por los importantes espesores de
nieve que ha dejado el temporal en Cantabria. Se ha previsto ya un nuevo
suministro de víveres a Treviso, que se realizará antes de que finalice
la semana.
