SIRE

SIRE
SERVICIO DE INFORMACION RADIO EMERGENCIA

miércoles, 11 de febrero de 2015

CORZOS Y VENADOS MUEREN DE AMBRE EN CAMPOO DE SUSO-CANTABRIA

El Gobierno asegura que se trata de "un proceso de selección natural" y que "los cuerpos se retirarán cuando llegue el deshielo".
Cervalizas, una bonita zona de montaña del municipio campurriano de Campoo de Suso, se ha convertido estos días en un tétrico cementerio de animales salvajes, fundamentalmente venados y corzos -también algún jabalí-, que no consiguen escapar de la trampa de la nieve. Esther García, una vecina de Fontibre, salió este fin de semana a recorrer la zona de Cervalizas, a 15 kilómetros de Reinosa, y en solo tres horas se encontró «a más de 60 animales muertos en la nieve». Desde que empezó el temporal de nieve, los animales que estaban junto a ríos y otros cauces de agua han podido sobrevivir con los restos vegetales que bajan con la corriente, pero los que estaban en zonas altas llevan días luchando contra la nieve y sin comer. «Teniendo en cuenta la población de venados que hay por esta zona, creemos que hay cientos de animales que han muerto ya de inanición», lamenta Esther García.
Esta vecina de Fontibre y sus compañeros de montaña consiguieron rescatar a algunos de los animales atrapados en la nieve, pero argumenta que la supervivencia de estos animales no puede depender de ciudadanos a nivel particular, que además no tienen medios para llevar alimentos hasta allí. «Son animales de la Administración, de la Consejería, del Gobierno y de los habitantes cántabros en general. Alguien debe responsabilizarse de ellos y hacerles llegar comida para que sobrevivan o malvivan hasta que la situación mejore, aunque aún así por desgracia muchos de ellos morirán corridos por perros o despeñados por las laderas heladas, sin fuerzas para seguir y dejándose morir. Animales robustos, pesados, fuertes, salvajes, asustadizos y vigilantes de las personas, hoy ya sin fuerza, ni siquiera para huir cuando te acercas a ellos».
El Gobierno de Cantabria explicó ayer a este diario que no existe ningún protocolo establecido para atender a animales salvajes en situaciones como las que denuncia Esther García. «Se trata de un proceso de selección natural sin más. En estas situaciones se producen las bajas de los individuos más débiles», dijo una fuente de la Consejería de Ganadería. No obstante, los guardas forestales hacen un seguimiento de estos animales para evitar su caza furtiva -en estos momentos, el frío hace que los animales se agrupen para protegerse y su caza se prohíbe de forma tajante- y cuando se produce el deshielo, los cadáveres que puedan causar problemas de salubridad, como los que se encuentren cerca de ríos o en zonas de cultivo, son retirados.
«Tenemos medios, guardas de montes, servicios especiales de montaña... Usémoslos para algo que nos compete a todos. Vendemos una reserva incomparable, paisajes inigualables, caza mayor, berrea y rutas. Pero ahora debemos dar un feedback a esa fauna, que hoy, necesita nuestra ayuda», reivindica Esther García, que compara la situación con los animales domésticos alimentados durante los últimos días con la ayuda de helicópteros para evitar que mueran de hambre por culpa de la nieve. «Hago un llamamiento a la sensibilidad y responsabilidad de nuestros gobernantes para acabar con esta cruda realidad con urgencia», insiste. El nivólogo Alfonso Allende, del servicio meteorológico MeteoCampoo, denuncia además que decenas de perros sueltos, «probablemente de los pueblos», se dedican a «perseguir y azuzar a los venados», que terminan aterrorizados y exhaustos atrapados en la nieve o despeñados».