El gigantesco desprendimiento fue provocado previsiblemente por las lluvias continuadas de las últimas semanas
Al principio pensaron que era un trueno, pero el estruendo que escucharon los vecinos de La Guía, en Ribadesella, no procedía del cielo, sino de la tierra: se trataba de un enorme argayo en el monte Corberu.
El gigantesco desprendimiento, provocado muy posiblemente por las lluvias continuadas de las últimas semanas, no ha causado, afortunadamente, daños personales, pero sí ha dejado al borde del precipicio una vivienda, cuyo terreno ya ha sido inspeccionado. Según ha trasladado el Consistorio, la franja hacia la que se desplazó el argayo es competencia de Costas.
Ante este suceso, que ha despertado la preocupación de los residentes de la zona por la estabilidad geológica, Ayuntamiento y Costas han entablado conversaciones para darle solución. Demarcación ya trabaja en un informe técnico de la ladera.
Por otro lado, al estar afectado un muro que, al parecer pertenece a la propiedad de la vivienda, el Consistorio ha trasladado una serie de recomendaciones a los dueños.
